
El hierro se encuentra en forma de mineral cuando está en la naturaleza. Es un metal en su estado puro y puede ser corrosivo cuando entra en contacto con el aire. Se observa entonces la aparición de óxido en su superficie. Esta fina capa ataca el metal y lo deteriora con el tiempo. Cabe señalar que el hierro se utiliza en diversas aplicaciones, especialmente en la edificación y la construcción.
Las diferentes formas del hierro

Algunos metales se combinan con otros elementos para formar « solutions solides » o integrar des « impuretés » en su red cristalina. En efecto, el carbono puede integrarse fácilmente en la red cristalina del hierro, lo que finalmente da lugar a la fundición o al acero.
Cabe señalar que las propiedades físicas del metal pueden ser distintas a las de la aleación. Se observa que el acero es más resistente y más duro que el hierro puro; sin embargo, es menos dúctil en comparación con éste. El hierro muestra una baja resistencia frente al agua y al oxígeno; de hecho, es un defecto no desdeñable. En efecto, cuando aparece óxido en su superficie, el objeto de hierro ve limitada su vida útil.

Por último, es importante señalar que el hierro, en un medio natural, se presenta en forma de aleaciones o de compuestos químicos.
El hierro nativo es un hierro con níquel de origen magmático que se compone a 90 % de hierro. Presenta entonces la misma composición que el hierro meteórico y el hierro basáltico en los cuales se encuentra una ínfima presencia de níquel.
El hierro es un oligoelemento
El hierro está presente en el organismo humano en forma de mineral y forma parte de la composición de la hemoglobina (sangre) y de la mioglobina (músculos). Además, se encuentra en las reacciones enzimáticas que permiten a las células respirar. Si contribuye a alimentar la energía corporal al producir adenosina trifosfato (ATP), el hierro también está presente en la regulación del crecimiento de las células y su diferenciación.
En efecto, está presente en numerosos procesos fisiológicos vitales. Su presencia en el cuerpo humano es a pequeña escala. En efecto, el hierro es de 4 g para un hombre y 2,5 g para una mujer y generalmente se absorbe en el intestino delgado.
Se distinguen dos tipos de hierro que están presentes en el cuerpo humano, a saber el hierro hemo (presente en las carnes y los pescados) del cual se absorbe entre el 10 y el 30 % por el organismo y el hierro no hemo (que se encuentra en las frutas y verduras, los cereales y los productos lácteos) del cual se absorbe entre el 1 y el 5 % por el organismo humano.

Cabe señalar que la absorción de hierro depende de las sustancias contenidas en las comidas que se consumen. Si la vitamina C estimula la absorción del hierro, el café, el té y ciertas fibras alimentarias, por su parte, dificultan dicha absorción. Por último, cabe señalar que las necesidades de hierro son muy elevadas en los niños y en las mujeres en edad fértil.
Para potenciar su absorción, es posible asociar el hierro con vitamina C. Sin embargo, hay que ser prudente, ya que una sobredosis de hierro resulta nociva para la salud. Esto generalmente genera diversos trastornos y afecciones como el cáncer, el riesgo de hepatitis o incluso la enfermedad de Parkinson.